lunes, 30 de agosto de 2010

La historia la cuentan los vencedores, no los vencidos

Comentario a raíz del filme Zeitgeist


A menudo, no nos percatamos de qué tan real es el mundo que nos rodea, es decir, damos por sentado que lo que vemos es lo que es, sin cuestionárnoslo. No obstante, la historia no la cuentan los vencidos, sino los vencedores, por lo que, estamos asediados de tantas mentiras desde que somos niños, que tal vez no queremos, por comodidad, despertar y utilizar un pensamiento crítico que nos permita ver más allá de lo que en apariencia vemos, tal y como lo explica el mito de la caverna de Platón.

Quisiera concentrarme en el tópico del medio ambiente, antes, hace no muy pocos años, a los niños en las escuelas se les decía que el agua era un recurso inagotable, por lo que en la actualidad tenemos las consecuencias de dicha enseñanza: calentamiento global, desastres ambientales, como por ejemplo, el derrame de petróleo en el Golfo de México, y el sorprendente hueco que apareció hace poco tiempo en ciudad de Guatemala. Lo más triste, es que aún y sabiendo que el planeta, nuestro único hogar, está desvaneciéndose, hay personas que no recapacitan y no toman en serio el tema ecológico. Una muestra de esto, la podemos observar en nuestro propio ámbito de estudio: el Derecho, pues, por supuesto, la mayoría de los estudiantes cuando piensan en qué rama del Derecho desean especializarse, nunca pensarían en dedicarse al Derecho Ambiental, por distintas razones: porque no se gana bien, porque para eso hay biólogos que hacen marchas en defensa del ambiente, en fin, porque “no es rentable”, en otras palabras, hemos relegado tal vez lo más importante de nuestra existencia, es decir, l equilibrio con nuestro medio ambiente, por un poco más de dinero, claro, la sociedad consumista nos hace pensar así: voy a estudiar Derecho para tener carro, casa, y dinero, pero ¿y la función social del abogado?, ¿acaso ha desaparecido?

Lo peor de todo, es que cuando se acude a la autoridad, se supone competente, la Sala Constitucional, para hacer efectivo el derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado en el caso de Crucitas, no se obtiene una respuesta que realmente ampare dicho derecho. Incluso recuerdo a Doña Laura Chinchilla, quien en un principio, durante su campaña electoral sostuvo que lo primero que haría sería eliminar lo de Crucitas, y ahora viene a decir que de ahora en adelante no permitirá más minería pero Crucitas será la excepción.

No sé si se habrán percatado, de que extrañamente, en San José centro, en los viejos buses que transportan aproximadamente a un millón de personas al día, es decir, a una cantidad considerable de personas, aparecieron televisores, en lo que casi el único anuncio que sale es el que dice que Crucitas, es lo mejor que le pudo haber ocurrido a Costa Rica, ¿será cierto esto?, su fuera así, ¿por qué sería necesario bombardear a la gente con esos anuncios cuando se dirige tranquilamente en bus hacia su lugar de trabajo?

Es triste pensar que no en muy poco tiempo, si no cambiamos la manera en que visualizamos y actuamos ante los problemas ambientales, lo que conocemos hoy como naturaleza, no será lo mismo que nuestras futuras generaciones conocerán por ese término.

Considero que las fuerzas del mercado, el consumismo, la sociedad en sí, nos lleva a que, tal vez inconscientemente, a que no le demos la importancia que debe tener el asunto ambiental, pero es hora de que despertemos y tomemos consciencia de la situación actual, y de que solo unidos, podremos revertir, al menos un poco los daños que le hemos ocasionado a nuestro hogar: La Tierra.