Eduard Punset, al escribir su artículo denominado “es cierto porque sí”, describe qué ocurre cuando una persona “sabe que tiene razón”, e indica que en realidad, de acuerdo a la neurociencia no tiene conexión alguna con la racionalidad, sino que ese sentimiento obedece a un proceso mental, a una emoción.
Es por la razón anterior, que todas aquellas personas que están convencidas de que tienen a razón, después de haber pensado mucho, deben tomar consciencia de que ese sentimiento de certidumbre que las embarga ante una situación determinada, no es el fruto de una elección consciente, sino que más bien es el fruto de mecanismos cerebrales involuntarios que, al igual que el amor o el miedo, funcionan independientemente de la razón.
Ante esto, indica Punset no tendremos más remedio que incorporar en la vida cotidiana los límites del conocimiento que nos muestra el análisis del cerebro, pues éste posee un funcionamiento que supera a veces nuestra capacidad de entendimiento. Aunado a esto, Punset señala que es penoso constatar que muchas personas siguen convencidas de que, “tomando como base la razón”, emiten discursos que consideran infalibles, lo cual en muchas ocasiones no permite la comunicación entre los seres humanos.
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